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La madre que no para de llorar a su hijo asesinado
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La madre que no para de llorar a su hijo asesinado

  • - 2022-02-22 - Modificado el 2022-02-22

Caso impactante.- El 20 de febrero de 2020, la mujer fue violada y su hijo de 4 años atacado a golpes en Puerto Deseado.

“Hay veces en que no nos salen las palabras. Es todo muy doloroso. Desde aquel día, María no para de llorar”. Santos Selso Subelza (47) está esperando que lo atiendan en un Centro Médico de Rosario de la Frontera, una localidad de Salta. Es el padre de Santino, el nene que fue asesinado hace dos años en Puerto Deseado, Santa Cruz.


En el mismo hecho, la madre del chico fue violada y dada por muerta por los dos hombres que la atacaron cuando las víctimas estaban dando un paseo por la playa.


Se cumplieron dos años de aquella pesadilla, pero ni el tiempo ni el dolor pasan para la familia. “Ella está muy mal. Todos estamos muy mal. Pero María fue la que sufrió todo. Fue a visitar a un hijo y llegó de vuelta para sepultar a otro”, agregó Selso.


El caso provocó una gran conmoción en el país. Y caló hondo en la comunidad de Puerto Deseado, que realizó varias manifestaciones pidiendo justicia con un lema: “Perdón María por devolverte a tu hijo en un cajón”.


Por el crimen de Santino y la violación de María fueron detenidos Omar Alvarado (33) y Javier Machado (17). Fue rápida la actuación de los investigadores, en especial del juez Waldemar Villa.


Alvarado se ahorcó meses después en una celda de una comisaría de Caleta Olivia, donde estaba preso. Machado fue trasladado a un instituto de detención de menores de Capital Federal. Actualmente se encuentra alojado en Río Gallegos.


Los hechos se sucedieron en las vísperas del carnaval del 2020. María y Santino viajaron a Puerto Deseado a visitar a otro hijo de la mujer, David Subelza, radicado en esa ciudad costera de Santa Cruz donde tiene una carpintería.


La tarde del 20 estaba fresca pero soleada. María le pidió a su hijo mayor que la llevara hasta el lugar denominado “Punta Cavendish”, un sector del mar rodeado de acantilados, para dar un paseo con Santino.


Una vez en el lugar, ambos fueron sorprendidos por los dos hombres que intentaron robarle el celular. Luego, Alvarado llevó a María hasta los acantilados con la ayuda del joven que lo acompañaba y la violó ante la mirada del pequeño. Después le pegaron y la mujer se desmayó. La dieron por muerta y huyeron del lugar.


Santino había sido el único testigo. Lo llevaron hasta otro lugar, conocido como Cueva de los Leones. Allí le pegaron con piedras hasta matarlo creyendo que cuando la marea subiera se iba a llevar el cuerpo.


María se repuso y, como pudo, llegó hasta una pista de autos que estaba a 200 metros y pudo pedir ayuda.


El cuerpo de Santino aún permanecía en el lugar porque la marea no había terminado de subir. Fue hallado por la Policía.


Alvarado fue entregado por su propio padre que trabajaba en una mina y volvió a la ciudad enterado del hecho. Machado fue detenido en el precario complejo de viviendas donde vivía: había ido a comprar vino a un comercio cercano y quedó registrado por las cámaras de seguridad.


María debió ser internada y todo el pueblo se movilizó. Incluso se temió por una pueblada. El juez Waldemar Villa fue increpado varias veces por manifestantes, pero finalmente pudo ir descifrando lo que había ocurrido.


Los restos de Santino fueron trasladados a Rosario de la Frontera después de que su madre se repuso en el hospital local. Cientos de personas esperaron que María saliera para expresarle su apoyo. Y pedirle perdón. Después viajó a Salta nuevamente para darle sepultura al niño.


Como si el destino se hubiera ensañado con la familia, Santino fue sepultado en el cementerio de la localidad de Benjamín Paz, que está ubicada en la provincia de Tucumán y es el más cercano a Rosario de la Frontera.


Durante mucho tiempo y como consecuencia de la pandemia del Covid 19 que había atravesado el país por esos días, María y su familia estuvieron mucho tiempo sin poder llevarle una flor. Las restricciones no permitían pasar de una provincia a otra aunque fueran pocos kilómetros. "Ni María ni la familia piensan volver a Deseado. Sería más tristeza todavía",

También afirmó que su hijo David (quien vive en la ciudad donde se registró el crimen) llegó para estar con ellos. “Vino a acompañarnos en este momento tan difícil”, explicó.


En cuanto a si espera justicia sobre el caso, aseguró: “No sabemos nada, todo está en manos de un abogado”.


Para la Justicia, el detenido que hoy tiene 19 años fue partícipe necesario de homicidio agravado y violación. Pero en poco más de un año podría quedar en libertad.


María seguirá llorando, con su pena, con su angustia. Hace dos años le arrebataron a Santino. Y ya nada ni nadie podrá devolvérselo.



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