Libertador Noticias

Home Sociedad Identidad de Género, la historia de Hannah y su DNI rectificado:
Identidad de Género, la historia de Hannah y su DNI rectificado:
  • Compartir
  • 34

Identidad de Género, la historia de Hannah y su DNI rectificado:

  • - 2022-05-09 - Modificado el 2022-05-09

A partir de cambiar su documento, pudo acceder a distintos derechos, como las 12.655 personas que rectificaron su DNI desde 2012.

“No quería que me llamaran como varón, ni usar el pelo corto. Pero vivíamos en otro mundo, no podía mostrarme como realmente era”.

La rectificación de sus documentos, en los que hoy figura como mujer, implicó mucho más que un cambio formal de género: “Fue un alivio enorme y me abrió muchas puertas, entre ellas, me dio la posibilidad de transformarme en mamá”.

“Era la tercera, de ocho hermanos aunque mi familia me trataba como hombre”, recuerda. “Mi mamá me pegaba porque yo me vestía con la ropa de mi hermana. En el colegio jugaba a la rayuela y al elástico con las nenas y los fines de semana me pintaba las uñas a escondidas".

Una de las personas más importantes con las que coincidió en su adolescencia fue “La Colo”. “Era una mujer trans, la primera que conocí.  Ella, siempre intentó ayudarme. Me insistía con que terminara el secundario, quería que no ejerciera la prostitución”.

“Aguanté todo lo que pude, pero mi familia me rechazaba y discriminaba y, a mis 21 años, con tres materias pendientes del colegio, me fui de la casa y empecé a prostituirme en Constitución y Once”, relata. Y sigue: “Conocí de todo. Así como estuve con personas buenas, también me crucé con gente de mierda. Fueron 15 años”.

A los 36, logró salir. Lo hizo con ayuda de Attta, la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina. “Llegué gracias a una amiga y no me fui más”.

“Mi vida dio un giro a partir de la orientación y el apoyo de Attta y de la Ley de Identidad de Género. Cuando salió, me apuré a iniciar el trámite para rectificar mi partida de nacimiento. Ese fue el primer paso para lograr un montón de cosas”, asegura.

Se revinculó con su familia, consiguió trabajo dentro de Attta, pudo hacerse monotributista y acceder a una obra social. “Llevaba años sin controles médicos porque en el hospital me llamaban por mi nombre de varón y la pasaba mal. Todavía me acuerdo del ´Palacios, Gabriel´. Yo les pedía que al menos pusieran entre paréntesis ´Hannah´ y me respondían que no, que yo era Gabriel”, se lamenta.

El DNI con su nueva identidad de género la ubicó en otro lugar. Dejó de pedir favores o intentar “negociar” y empezó a exigir por el cumplimiento de sus derechos. “Respirás de otra manera, te enfrentás al mundo de otra manera. Sentí alivio y alegría”, expresa.

"Me capacité como promotora de Salud. Trabajé para Attta y después para Casa Trans, un espacio de contención y asesoramiento para nuestro colectivo donde realizo testeos rápidos de HIV y vacunación”, detalla. Ya con un empleo formal, decidió terminar el secundario. Se recibió siendo Hannah.

En Casa Trans también se enamoró de un varón trans que gestó al hijo en común, que hoy tiene un año y tres meses. “Siempre tuve el sueño de ser mamá, pero no lo veía posible. Mi bebé es todo para mí”, agrega Hannah.

Le cuesta pensarse a futuro, responder por sus planes para dentro de algunos años. “La vejez trans no es sencilla. Tengo 46 y la expectativa de vida de nuestro colectivo es muy baja”, señala.

En este sentido es que pide por las nuevas generaciones, para que no pasen por lo mismo que ella. "Hay que insistir sobre el cupo trans para que puedan estudiar y acceder a un trabajo digno. Esto no es por mí, es para que las y los que vengan se eviten situaciones de abuso y discriminación, esto es por las próximas Hannahs”, cierra.



TE PUEDE INTERESAR