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Una mujer fue a protestar contra Alberto Fernández por la fiesta de Olivos y se la llevaron detenida
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Una mujer fue a protestar contra Alberto Fernández por la fiesta de Olivos y se la llevaron detenida

Política.-  A dos años del escándalo “No pude despedir a mi hijo” Su hijo falleció en la pandemia y por las restricciones no logró acompañarlo.

Andrea Godoy es una vecina de General Rodríguez que a sus 35 años afronta cada día el dolor de haber perdido a su hijo Gonzalo Paz, de 17 años, durante la pandemia. Es, al cabo, una de las tantas miles de personas que en Argentina no pudieron despedir a sus seres queridos a causa de las restricciones impuestas por el Gobierno. Este miércoles, la mujer atendía su negocio en su localidad cuando escuchó el ruido del helicóptero presidencial y no lo dudó. Salió corriendo a la búsqueda de Alberto Fernández para decirle lo que tenía atragantado hace casi dos años: "Grité con todas mis fuerzas la injusticia que viví con mi hijo, la injusticia de no poder tomarle la mano mientras moría, de calentarlo con mi cuerpo con un abrazo, de llorarlo cerca, de despedirlo en silencio y de hacer las pases con Dios por arrancarlo de mi vida".


La casualidad -y la agenda del Presidente- hizo que fuera el día anterior a que se cumplieran dos años del polémico cumpleaños de Fabiola Yáñez, un festejo del que participó el mandatario mientras le pedía a los ciudadanos que no salieran de sus casas bajo amenaza de detenerlos y envalentonado señalara que "la Argentina de los vivos se terminó".


Andrea cuenta que cree que el Presidente llegó a escuchar sus gritos, ya que había logrado acercarse al perímetro del Espacio de Primera Infancia (EPI) del barrio San Enrique que inauguró el jefe de Estado. Fue detenida a escasos metros de la reja que la separaba, tras esquivar el hermético esquema de seguridad que, había trazado el Gobierno para evitar el acceso de gente -incluidos periodistas- al evento. "Crucé por un terreno baldío porque no dejaban pasar a nadie, había muchos policías y a los que queríamos pasar nos decían que era «un evento privado» , cuando se supone que era para todos los argentinos", explica en un contacto telefónico. Las imágenes que acompañan esta nota la muestran vestida con ropa oscura y una gorra, lo que le permitió camuflarse entre los efectivos.


Tras ser interceptada por la policía antes de la recorrida de Fernández, la mujer estuvo más de tres horas detenida en una comisaría de la zona. "Me metieron en un calabozo y estuve incomunicada tres horas, esposada en todo momento y sin mi celular", reprocha. Pero asegura que eso no le importa: quiere "que sirva para desenmascarar al poder político que mostró impunidad y un descaro trágico" durante la pandemia.

Se refiere, en particular, a la doble vara que tanto el mandatario como otros políticos tuvieron a la hora de disponer prohibiciones mientras ellos mantenían encuentros privados. "No dieron el ejemplo. Tanto el Presidente como hasta el último funcionario municipal se burlaron de nosotros. Festejaban cumpleaños mientras nosotros no podíamos despedir a nuestros seres queridos", apunta.

Andrea es consciente de que su historia tiene puntos de conexión con el dolor de miles de argentinos. Por eso, siente la obligación de hacer su aporte. Repite una y otra vez que no se calla más. "Vivimos muchos la misma historia, en un marco de pandemia en el que nadie estuvo preparado para afrontar. Aun así, con mi alma destrozada, entendí que no había otro camino que el de la resignación, el olvido", replica un mensaje que difundió este miércoles en sus redes sociales luego de ser liberada.

En efecto, la mujer tuvo las mismas complicaciones para llegar a Tucumán, donde estaba internado Gonzalo, que meses después tuvo para ingresar a Santiago del Estero Abigail Jiménez, la nena de 12 años que murió de cáncer, y fue demorada junto su papá Pablo, una postal que simbolizó la desaprensión de las autoridades.

El relato de Andrea es desgarrador. Conmueve. Y más cuando le habla a Gonzalo: "Hijo, si no llegué ó no salí a tiempo de Buenos Aires era porque tenía miedo, tenía miedo al decreto, a la policía, al sistema, al presidente Alberto Fernández. ¡Tenía miedo! Ya no lo tengo ni lo tendré".


La historia de Gonzalo Paz
Andrea cuenta que en enero de 2020 su hijo se había instalado en Tucumán junto a su padre. Tras las vacaciones de verano, decidió quedarse en esa provincia y terminar el colegio secundario. "Teníamos tenencia compartida, capaz pasaba un año conmigo y otro con el padre, estaba todo bien", detalla. No se imaginó nunca que las prohibiciones por la pandemia le iban impedir volver a verlo. En agosto de ese año, cuando lo internaron por una obstrucción intestinal, decidió ir a toda costa. Pero el cuadro se agravó: en 7 días le hicieron cuatro cirugías. La mujer no llegó a verlo. "Estaba en un paraje en Santiago del Estero, donde nos demoraron porque querían que el remisero que me llevó y yo hiciéramos una cuarentena, cuando me llamaron por teléfono y me dijeron que Gonzalo no había resistido", lamenta.

"Nunca lo pude ver, ni velar. No pude despedir a mi hijo, no se lo voy a perdonar nunca", asegura la mujer que, por si hiciera falta, aclara que no tiene "nada que ver con la política". "No soy ni siquiera militante, me empezó a interesar hace muy poco pero no tengo nada que ver con la política. Todo lo que dije fue porque me salió del corazón".

-¿Qué le querías decir a Alberto Fernández? ¿Qué le dirías si lee estas líneas?

-Alberto Fernández: no te voy a perdonar nunca que me hayan robado el derecho de estar con mi hijo mientras moría, no hay dinero que pueda solucionar el daño que hicieron.


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